jueves, 29 de diciembre de 2022

Misenigma.

[A Zapicán, por lo escrito.]
Vorias en mi esbinte, hay desticio... ay de mí! Van leturados, pomenidos, un candulente porvenir. Y pasan las dubeciones tomedípticas, enbauceras, con horas lomatidas no jubenas donde hebré con funitud. Hoy lo intesditivo aparece como una sombra de la nixtelación...

Caminata en Abril

   Ayer
en una tarde
del verano que empezó     (como aquellas
visitaron             en las que te conté
desde el cielo,             que siendo niño
emergieron                     escribía a máquina)
de los rincones
y libros viejos,
por aquellas grietas
perdidas entre los recuerdos,
temblorosas,
agitadas,
persistentes,
las termitas colonizadoras.

Festival visceral,
presenciar
cómo sus cuerpos 
se estrellaban 
contra los muebles,
contra la ropa,
contra las luces,
contra los recuerdos
de nuestra ausencia.

Recuerdo como tus palabras
desprendieron mis alas
llevándome hacia el suelo
reventando un sueño
que creí despierto,
una azarosa 
pisada del destino,
un frágil monumento
al color azul.

Quiero olvidar
tu mirada 
brillante
como el sol 
que se oculta 
entre las olas
del pacífico sur.