domingo, 25 de enero de 2009

[ 00:00:00 ]



Es difícil de explicar. Hoy después de mucho tiempo no quise estar solo. No sé si será porque me acostumbré a tus inesperadas ocurrencias, a tus risas, a tus tibios abrazos o a esa voz que hacía históricamente mejores mis días más difíciles. Si escribo estas cosas es porque no puedo quedarme dormido; estoy en un sillón, con una cerveza helada que vino incluída con mi entrada, envuelto de luces y colores que mi ojo izquierdo quiere ahora ignorar. Me encuentro tranquilo pero no puedo evitar percibirme un poco triste y algo abatido. Mientras tú cierras los ojos suavemente recostada, yo permanezco en vigilia expectante pues todavía no puedo regresar a casa.

Me haces falta. Y más en medio de toda esta música que voy a bailar como si fuera el último día de mi vida.

jueves, 8 de enero de 2009

Hojas en blanco

Sin anteojos que me ayuden
veo la esperanza muy borrosa
como alguien que bajo el sol
se aproxima lentamente

Nos recostamos en la vida
y me pregunto entre sueños
si descansar así será lo correcto
con las pestañas entreabiertas

No hay más verbos intransitivos
bordeando la medianoche
las palabras caen suavemente
como garúa en las mejillas

Aferrándose a la realidad
o liberándose de vivas ilusiones
el resultado parece ser el mismo:

Dedos cruzados
Recuerdos guardados
Hermenéutica de un dibujo
Cuerpos recostados
Temperatura de equilibrio
Fenomenología de lo inesperado
Sentimientos encubiertos

...

Hojas en blanco